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René Soria Galvarro: «Jindal manejó Mutún como un bazar indio»

INVESTIGACIÓN: La sola firma del contrato con el gobierno de Bolivia, le significó a la empresa indú una ganancia de 650 millones de dólares al incrementar el precio de sus acciones en la bolsa de valores. Comparativamente, una de las boletas de garantía ejecutadas por las autoridades sólo llega a los 18 millones de dólares. ¿Quién ganó en este negocio? Un tema para la investigación invita a leer este artículo del periódico El Deber.

Henrry Ugarte Aguilera

- ¿Desde cuándo conoció el proyecto siderúrgico de Mutún?
- Mi relación con Mutún data de 1988, cuando fui viceministro de Relaciones Exteriores en el último Gobierno del Dr. Víctor Paz Estenssoro. En ese entonces incluso me tocó redactar lo que hasta hoy en día se conoce como el “acuerdo Paz-Sarney entre Bolivia y Brasil”, donde ya estaba incluido el desarrollo de la frontera con una serie de proyectos, en el marco de las relaciones bilaterales. En 2005 asumí en la primera oficina de la Cancillería en Santa Cruz con la responsabilidad de dirigir las relaciones internacionales de Santa Cruz, sobre todo con Brasil, donde había que dar prioridad a las demandas fronterizas, el asunto del gas, el canal Tamengo, la navegación en la hidrovía Paraguay-Paraná y el proyecto Mutún.

- ¿En ese entonces también conoció a algunas personalidades de Jindal?
- En abril, el mismo día que me posesionaron, me visitó el cuerpo consular para presentarme su saludo. Ahí conocí al cónsul honorario de la India, Arvind Sharma. En esa circunstancia Sharma me pidió una reunión y unos días más tarde apareció por mi oficina con tres empresarios que dijeron ser de la Jindal Steel & Power y que ya estaban en Bolivia desde hacía tiempo. Eran Vikrant Gujral, Sushir Marú y Rayi Agar Wall.

- ¿Qué pasó ese año mientras usted estaba como delegado de la Cancillería?
- En diciembre de 2005 Evo Morales gana las elecciones y pide al presidente Eduardo Rodríguez Veltzé que pare el proceso de licitación, que ya estaba encaminado, porque él quería revisar todo el paquete y relanzarlo en 60 días. Fueron necesarios los cambios en la licitación porque no había las condiciones para emprender la obra, además, solo ingresarían $us 18 millones para el país, lo cual era poco para la magnitud de semejante proyecto.

- ¿Cuándo sale usted de la Cancillería en Santa Cruz y qué otros detalles se dieron en el proceso de licitación que terminó prolongándose más tiempo?
- Salí en mayo de 2007. En septiembre de ese mismo año se abrieron los sobres en los que se dio como ganador a la Jindal Steel & Power entre otras cuatro propuestas presentadas. Un dato curioso de entonces fue que otras empresas como Mital, por ejemplo, desistieron porque sabían que no había gas para la industrialización del hierro de Mutún; no estaban dadas todas las condiciones, pero Jindal igual se quedó. De ahí en más hubo un largo periodo de negociación por los detalles del contrato hasta que finalmente se firmó el 18 de julio de 2007.

- ¿Usted desconfió en algún momento de las cosas que se estaban dando o mantenía el mismo fervor del Gobierno y de la gente de Puerto Suárez?
- Le confieso que yo estaba tan entusiasmado como la gente de Puerto Suárez. Tanto que se firma el contrato y tuvimos que hacer gestiones para la aprobación de la ley en el Congreso de la República. La ley se aprobó en agosto de 2007 y el presidente Evo Morales la promulgó en Puerto Suárez el 30 de noviembre en medio del regocijo de la gente.

- ¿Cuándo y en qué circunstancia se produjo su ingreso a la Jindal?
- Ingresé a la Jindal Steel Bolivia en octubre de 2007. Desde el 30 de noviembre hasta el 24 de diciembre de ese año se hicieron las gestiones con el Gobierno para que se protocolizara el contrato con la Jindal. Ese trámite se terminó en la víspera de Navidad en medio de excelentes relaciones entre los ejecutivos de Jindal y del Gobierno.
- Esto quiere decir que en ese tiempo había relaciones buenas porque las del último tiempo parecían de incordia total…
- Sí. Eran tan buenas las relaciones que Morales ordenó que un avión de la FAB trasladara esa noche antes de Navidad a la delegación de Jindal de La Paz a Santa Cruz. Gujral y Sharma se beneficiaron de semejante gesto presidencial para que pudieran pasar Navidad en Santa Cruz.

- Pero, ¿cómo es que antes nadie se daba cuenta y lo denunciaba como corresponde para que no pasara el tiempo y se prolongara la agonía?
- Lo que pasa es que la Empresa Siderúrgica Mutún (ESM) nunca fiscalizaba, pese a que fue creada para eso. Tuvo un solo presidente titular, el ingeniero Chávez, un cruceño, y después vinieron los interinatos de Dalence y Alandia. A Dalence lo destituyeron por el problema de las tierras, porque le mintieron al presidente, y el 2 de octubre de 2009 ingresó Sergio Alandia, quien desde el principio asumió una actitud realmente negativa; se dedicó a poner obstáculos y nunca asumió su rol.

- ¿Es cierto que el contrato firmado con Bolivia le permitió a la Jindal Steel & Power ganar más de $us 500 millones en la Bolsa de Valores de Bombay?
- Se firmó el contrato el 18 de julio de 2012 e inmediatamente nos mandaron desde Nueva Delhi el impacto que esto tuvo en la Bolsa. La cotización de las acciones de Jindal Steel & Power se dispararon de 0,12 centavos de dólar a 170 dólares por acción. Con el tiempo se dijo, aunque esto no me consta, que Jindal habría ganado en la Bolsa $us 650 millones.

- ¿Es cierto que también lograron otros contratos millonarios en África y Brasil?
- En ese tiempo la Jindal compró una planta siderúrgica a estrenar en Omán, en 500 millones de dólares. Yo escuché que las ganancias fueron por 650 millones de dólares. Fue ahí que surgió mi primera preocupación porque dije cómo era posible esa inversión cuando debería invertirse en Bolivia. Ese fue uno de mis primeros enfrentamientos con Gujral y Sharma. En ese tiempo la Jindal tenía otros contratos en África, pero también se estableció en Brasil para trabajar con hierro. Allí no aguantaron las exigencias del Gobierno y se fueron antes de seis meses.

- ¿En qué momento dejaron de ser interlocutores válidos ante el Gobierno los señores Sharma y Gujral?
- En enero de 2009 se firmó un contrato entre el Gobierno y la GTL Internacional de la que Jindal compró el 80% de las acciones. Esa vez estuvo el presidente Morales y el vicepresidente García Linera, y se le otorgó a Jindal cinco campos: el Palmar, Río Beni, Chuquisaca, otro en el límite de Santa Cruz y otro más. Ya entonces la empresa sabía que en Bolivia no había la suficiente reserva de gas para garantizar la industrialización. Incluso hay una declaración del ingeniero Carlos Kinn, gerente de GTLI, en la que dice que el gas y petróleo que sacaban de esos campos asignados serían entregados a YPFB, pero como compensación o cambio YPFB entregaría gas para la siderúrgica de un campo más próximo a Mutún. Entonces no es cierto que el problema del gas y el de tierras hubierán sido el escollo para que fracase el proyecto. Ambos temas fueron simples excusas.

- ¿Quiénes eran los que embaucaban al presidente Morales y a sus ministros?
- Sharma y Gujral eran los que manejaban toda la plata. Por ejemplo, a fines de 2009 se tenía que llevar toda la maquinaria para armar la plataforma de exploración en el río Beni, había compromiso con fecha y hora, pero Jindal no cumplió; se enteró el presidente Morales y comenzó a dudar. Ahí el presidente les dijo que solo los volvería a recibir cuando le presentaran resultados.

- ¿Ahí fue cuando también el presidente comenzó a negarse ante el titular de Jindal Naveen Jindal?
- Sí. Él venía a Bolivia cada seis meses. Hasta junio de 2011 sumaron cuatro veces que el presidente Morales se negó a recibir a Naveen Jindal. Los que tenían que responder por el poco avance del proyecto son Arvind Sharma y Vikrant Gujral, porque eran los primeros de la estructura ejecutiva y yo estaba como tercero como superintendente. Le advertí también a Naveen Jindal que su empresa en Bolivia se estaba manejando como un bazar indio y que el presidente Morales ya se había dado cuenta.

- Pero usted qué parte de la culpa asumía…
- Yo era el superintendente de la empresa, pero las decisiones corporativas las tomaban Sharma y Gujral. Me convertí en un ‘bombero que apaga incendios’ en Puerto Suárez cuando la dirigencia cívica levantaba al pueblo por alguna cuestión. Me quedé con la satisfacción de haberle sugerido al señor Jindal que reorganizara la empresa poniendo ejecutivos bolivianos.

- ¿Y qué acciones tomó entonces Naveen Jindal?
- Me escuchó. Ese mismo día me instruyó que buscara al boliviano que llegó a ocupar el más alto cargo ejecutivo en la empresa minera San Cristóbal, Carlos Fernández Masi. Lo ubicamos en Nueva York y lo trajimos en 48 horas.

- ¿Qué pasó con Fernández Masi, que no duró ni dos semanas en el cargo?
- Se reunieron a solas con el Sr. Naveen Jindal y él le dio la garantía de que lo iba a dejar trabajar con todo el poder para que avance el proyecto; sin embargo, a pesar de las promesas duró en el cargo solo 15 días. Renunció porque fue dos veces a Puerto Suárez y vio la realidad y al irse dijo que los términos del acuerdo con el dueño de la empresa no se cumplieron. Pero además no logró armonizar criterios de organización y administración del proyecto. Detectó irregularidades muy serias que no llegó a detallar.

- ¿Por qué todas estas cosas usted no las denunció antes o las puso en evidencia?
- Le sugería a Sergio Alandia, de la ESM, que se hiciera una auditoría medioambiental, otra auditoría técnico-minera, otra sobre asuntos laborales porque había mucho maltrato a los trabajadores y otra sobre la construcción del camino a Puerto Busch donde se gastó seis millones de dólares y pusieron ripio de hierro. También les sugería que se hiciera la carretera a Puerto Busch, la vía férrea y un canal pluvial paralelo hacia el río Paraguay.

- Hablemos de obras prometidas y no concretadas…
- Hubo de todo, desde entregar ambulancias y computadoras hasta hacer una serie de obras civiles. Recuerdo que en junio de 2011 con el señor Naveen Jindal en Puerto Suárez hicimos la gran ceremonia en un mercado para el inicio de la pavimentación de una avenida en el pueblo. Para el show alquilamos tractores, volquetas y otras máquinas, pero creo que hasta ahora no se hizo esa obra. En enero de 2011 el señor Naveen Jindal se comprometió a rehacer la plaza de Puerto Suárez y para ello erogó recursos económicos, pero creo que a esta altura del año esa plaza está peor que antes.

- Volviendo a las excusas, ¿Por qué se puso tanto énfasis al tema de la provisión de gas cuando YPFB les exigía un proyecto a diseño final pero que nunca lo presentaron?
- Es verdad. Lo del gas fue otra gran excusa, porque vinieron empresas grandes de todo el mundo a ofrecer alternativas de energía y toda su experiencia para industrializar el hierro.

- ¿Cuánta fue la inversión real y total de la Jindal en el proyecto Mutún, según usted?
- Yo pensé que fue $us 50 millones, pero creo que apenas llegó a $us 12 millones. Esta cifra ha sido confirmada por el fiscal Aldo Ortiz, pero ahora creo que fue menor.

- ¿Por qué afirma esto?
- Porque hace unos días salió en los periódicos que las tres chancadoras que los indios dijeron que compraron habían sido alquiladas de un brasileño que ahora los busca para iniciar un juicio por falta de pago de alquileres; lo mismo sucedió con las oficinas del edificio Tacuaral.

- ¿No teme que a usted también le caigan procesos por sus responsabilidades?
- En febrero de 2008 el directorio me dio un poder pleno para actuar como representante legal, pero por debajo y sin que yo sepa le entregaron otro poder similar al señor Arvind Sharma. A mí me pasaban todos los temas laborales, sociales y contratos en los que no había movimiento de dinero, pero ellos manejaban los grandes negocios. En el caso de las tres chancadoras ni sabía que las habían alquilado. Se hizo un show en Puerto Suárez y se informó de que las chancadoras habían sido compradas en Londres y que se había pagado cuatro millones de libras; por todas estas irregularidades el presidente Morales dijo que nunca más nos iba a recibir.

- ¿Conocía usted si Sharma y Gujral desviaron recursos económicos que debían haberse invertido en Mutún?
- No puedo confirmarlo, pero sí puedo sugerir que se haga una investigación. Inclusive el fiscal Ortiz, que investiga a Sharma por supuesto enriquecimiento ilícito, porque parece que los recursos que mandaban a Bolivia de Nueva Delhi, él los desviaba mensualmente a una cuenta de un banco en las Islas Caimanes.

- Volviendo un poco atrás, ¿usted no teme un proceso judicial por no haber denunciado tantas irregularidades siendo ejecutivo de Jindal?
- Desde el 20 de julio de 2011 pedí que se me revocara el poder. También les pedí que abrieran una cuenta en un banco del país con recursos suficientes para cumplir con los beneficios sociales y laborales de todos los trabajadores que quedarían cesantes, porque la ruptura del contrato ya se veía venir. En febrero de este año seguía figurando, siendo que ya no estaba en la empresa desde octubre de 2011. De esto me dí cuenta cuando realicé un trámite ordinario en la Corte de Justicia.

Perfil
Un diplomático de larga carrera
René Soria Galvarro Haensel es diplomático de carrera del Servicio Exterior de Bolivia, que ha ejercido funciones diplomáticas en varios países del Asia y en Canadá.
En el Ministerio de Relaciones Exteriores dirigió las relaciones de Bolivia con América, Europa, Asia, África y Oceanía, y con los organismos internacionales.
Desempeñó también funciones como viceministro y varias veces como ministro interino de Relaciones Exteriores.
Es embajador de carrera, con diploma presidencial y ratificación por el Congreso Nacional.
En Santa Cruz, entre abril de 2005 y mayo de 2007, ocupó la alta función de director general de Coordinación Regional o primer delegado de la Cancillería de Bolivia en Santa Cruz.
Desde octubre de 2007 hasta octubre de 2011 fue superintendente de la empresa Jindal Steel Bolivia.

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